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jueves, 26 de septiembre de 2013

VERANO, ÉPOCA DE EXPERIMENTOS.

Si un verano dudáis entre varias opciones, vuestra economía está para asustar o si, simplemente queréis aprovechar esta época para vivir nuevas experiencias, podéis buscar un trabajo de verano, de los que abundan. Yo, en vez de buscar en las numerosas playas de nuestro país el servir cervezas y coca-colas a los turistas, he encontrado una empresa que ofrece rutas a caballo en pleno Pirineo aragonés. Si indagáis un poco, encontraréis varias en la zona.

En varias ocasiones he hablado de lo mucho que enseñan los caballos por el simple hecho de acercarnos a uno de estos animales. Pues imaginaros cuánto he podido aprender, haciéndome cargo de una manada de doce caballos durante casi dos meses. Increíble.

Un trabajo duro, pero satisfactorio...



Por supuesto, es un trabajo duro, muy exigente tanto física como mentalmente. Hay que madrugar, son muchas horas al día, muchas tareas te obligan a desarrollar toda tu fuerza y habilidad y, además, mentalmente, el tener la responsabilidad de esas doce vidas, no te deja desconectar del todo casi en ningún momento. Hay que pensar en ello antes de embarcarnos en una aventura así.

Pero si estamos dispuestos a ello, y, teniendo en cuenta que serán unos meses, merece la pena.

Uno de los mejores momentos del día para mí era al llegar por la mañana, el acercarme a la manada, darles los buenos días, dar caricias al que las pide, ir a por el que no las pide y poder estar junto a ellos cada día un ratito en libertad y con la tranquilidad que transmiten… ufff.



Y al terminar el día, cuanto más duro más agradable, quitarles el equipo, soltarles para el momento del abrevado y la cena y ver cómo se alejan de ti corriendo, trotando, cómo se tiran al suelo, revolcándose llenos de placer al verse por fin libres… otro gran momento.

Hora del relax...

Esa es una de las grandes lecciones que he aprendido este verano. Por muy duro que parezca todo, siempre hay un punto positivo, aunque esté muy escondido, que merece la pena buscar y aferrarse a él para seguir luchando, con ilusión, por nuestras metas.



Un relincho!

jueves, 23 de mayo de 2013

Ayudas artificiales

Desde que me dedico a dar clases, las conversaciones con el resto de profesores son siempre una fuente inagotable de ideas y esta es una de ellas.
Cuando nos enseñan a montar, una de las cosas que nos enseñan son las ayudas, aunque no las llamen así desde el principio, ya que para un niño pequeño puede ser un concepto dificil de asimilar.
Bien manejadas, son muy útiles...
En si, no es complicado. Es todo aquello que el jinete tiene a su disposición para conseguir que el caballo haga lo que nosotros queremos.

Siempre se diferencian entre las naturales y las artificiales. Hoy, aquí, quiero centrarme en las artificiales, sobre todo, las más usadas: la fusta y las espuelas. 
¿Cuándo usarlas?¿Cuándo dárselas a un alumno para que las use?

Seguro que mi forma de pensar no coincide con la de muchos, es normal, pero si abrimos un debate, eso nos ayudará a todos a ampliar nuestras miras.
La idea que yo tengo es que si el alumno todavía no sabe manejar correctamente sus manos solo con las riendas, puede ser mala idea ponerle además una fusta en la mano, ya que no la usará en el momento y con la firmeza adecuada, por lo que el caballo aprenderá rápidamente a ignorarla, y será peor el remedio que la enfermedad... y peor aún si la usa en exceso, o por no usar las piernas correctamente, ya que el caballo puede coger miedo a la fusta.

Y en cuanto a las espuelas, en fin. Yo las he usado en contadas ocasiones, casi siempre por obligación o por pereza. Ya sabéis, cuando os encontráis con un caballo un poco reacio, parece que con las espuelas, bien usadas, sin exagerar, se anima, se activa, hace más caso... Pero hay que saber bien dónde y cómo se colocan los pies, para no actuar con ellas cuando no nos hace falta. Y ante la duda, es mejor quitárselas.

Pueden ser una ayuda, pero hay que saber usarlas...
Aún así, y puede que precisamente para aprender a colocar los pies en el sitio correcto, puede ser buena idea hacer que los alumnos prueben a ponérselas alguna vez, o con ciertos caballos, en determinados momentos.


Aunque no haya solucionado ninguna duda, espero que después de leer esto, la próxima vez que pongáis una fusta en la mano o unas espuelas en los pies a uno de nuestros alumnos penséis en las ventajas e inconvenientes de hacerlo.

jueves, 11 de abril de 2013

Caballos en la Sierra de Guara

Al ponerle el título a esta entrada estuve dudando, otro muy válido hubiera sido "como tener caballos equilibrados". 
Y es que no hay mejor manera de mantener sana la cabeza de un caballo que dejarle que se comporte como tal, en libertad, la mayor cantidad de tiempo posible. 
En la sierra de Guara, Pepe, mantiene a sus compañeros en los montes durante todo el invierno, donde pueden correr, pastar libremente y relacionarse con el resto de la manada de forma que saben perfectamente comportarse como auténticos caballos cuando se les pide trabajo tranquilo y ordenado. Como están todo el día juntos y nadie les dice cómo deben comportarse, lo hacen bien, de manera habitual.

Los caballos pastan en libertad la mayor parte del año...






Además, hay que destacar la buena doma que tienen, ya que no todos los caballos son capaces de ir atados de la cola del de delante durante una travesía (corta o larga) sin sobresaltarse ni incomodarse. Los caballos de Pepe, sin embargo, están tan acostumbrados que no les parece raro. Obedecen ciegamente las órdenes de su líder, porque saben que siempre les lleva por buen camino.


Parte de la manada de Flor de Cardonera, en los prados de invierno.
















Después, en verano, lleva a los caballos a trabajar a las zonas donde se suele acercar la gente a pasar unos días en el pirineo aragonés. Boltaña y Benasque serán las poblaciones elegidas este año. Una vez allí, tras una trashumancia por los montes, a la vieja usanza, se instala en la finca asignada, y... ¡a pasar el verano! Durante esta temporada, cualquiera que pase por allí y quiera vivir una experiencia única, con unos animales absolutamente confiados y en los que se puede dejar hasta niños pequeños, podrá hacerlo. Desde rutas cortas, para los que lo prueban por primera vez, hasta rutas de varias horas, o varios días para los que quieren más experiencias.

 Con unas pocas instalaciones, los caballos y las personas están perfectamente...

... Y ya están listos para trabajar!

...¿Quien se apunta a la aventura?
Aquí os dejo el enlace, para los que se animen.

LLEGUADA FLOR DE CARDONERA

martes, 22 de enero de 2013

¿Por qué montar solo en verano?

Como todos sabemos, el verano es tiempo de vacaciones, de buen tiempo (para el que le guste el calor, claro), de días más largos, y, en general, lo asociamos con la práctica de deportes como la equitación.
Pero para el verdadero amante del deporte, no hay parón invernal. Todos los días son apropiados para montar a caballo, aunque tenga que ser en picadero cubierto, o bajo un pequeño chaparrón.

Un día fenómeno, a pesar de que anunciaban lluvias...
Si nos ciñéramos sólo al verano para montar, o a los días de buen tiempo, más de la mitad del año no practicaríamos nuestro deporte. Y eso, en el sur, porque si nos vamos al norte de España, o, más allá, al resto de Europa, imaginaros... imposible.

A los que no nos dejamos asustar por un poco de lluvia,  nos esperan experiencias increíbles, como el ver salir el arco iris, atravesando unos campos verdes, oliendo a fresco, tras una lluvia imprevista.

Es más, la nieve o el frío tampoco deberían ser un impedimento para salir a dar un paseo con nuestros amigos de cuatro patas. Sólo deberemos tener más cuidado con las posibles placas de hielo del camino, y quitar con frecuencia la nieve acumulada en los cascos de nuestros caballos, si llevan herraduras. 

Evidentemente, este hermoso animal está a sus anchas en la nieve...
Hay que tener en cuenta, que si son caballos acostumbrados a vivir en el exterior, tendrán una buena capa de pelo que les aislará del frío y que ellos están más activos que con el calor. Como nos pasa a muchos, yo incluida, el calor les "aplatana". Y con calor, pedir un ejercicio extra es a veces un sacrificio. Ellos no van a dejar de hacerlo, porque son así de nobles, pero tendremos que cuidar más de su estado físico. Cuidado con las deshidrataciones (posibles cólicos), los golpes de calor (igual que a nosotros, les puede dar una lipotimia), etcétera.

Así que, la próxima vez que tengamos previsto salir con nuestros caballos o ir a clase, si se pone a llover, hace frío, o el día se presenta un poco desapacible, no descartemos tan rápido la actividad, y menos aún pongamos la excusa de "pobrecito caballo..."

Relinchos y saludos!

lunes, 20 de agosto de 2012


SIEMPRE APRENDIENDO

Si en la vida es importante estar siempre abierto a nuevos conocimientos, cuando tratamos con caballos, se vuelve imprescindible.
Y lo bueno es que, nunca vamos a dejar de aprender, ya que el solo hecho de entrar en contacto con uno de estos sensibles animales, nos enseña no sólo lo que él quiere y necesita, sino en qué condiciones nos encontramos nosotros, tanto físicas como anímicas. Y con cada individuo es un volver a empezar, ya que, dentro de sus generalidades, cada uno es un mundo y a cada uno nos tenemos que acercar de la manera que necesita.

Los hay que necesitan más tiempo, o más compañía... 

Y como además, resultan una herramienta imprescindible en algunos casos (como el mío, afortunadamente) hay que cuidarles como si nos fuera en ello la vida, dándose el caso de que, a veces, ponemos en sus lomos nuestra vida.

Con un poco de tranquilidad, se pueden disfrutar espectáculos únicos.
Si algo he aprendido desde que trato con caballos es a reconocer mis sentimientos y mi estado de ánimo. Esa capacidad de introspección, de darme cuenta de lo que siento y pienso, me ha venido muy bien, ya que para cambiar algo, lo primero es saber qué es lo que hay que cambiar. Y eso, y muchas otras cosas, son aplicables al resto de las facetas de mi vida. Y seguro que el que alguna vez ha tratado con estas mal llamadas bestias, entiende lo que digo, ya que si no dejamos nuestras preocupaciones y miedos a un lado, no podremos trabajar ni medio a gusto con ellos.
Un saludo y un relincho desde tierras mañas!

jueves, 14 de junio de 2012

La personalidad de los caballos.

Ultimamente, debido a tratar con grupos de chicos y niños de distintas edades e inquietudes, llegan preguntas a mis oídos que a un adulto, probablemente nunca se le ocurrirían. Por ejemplo: ¿por qué tienen así los pelos los caballos? O ¿cómo beben los caballos? Pero una de las más recurrentes, y que da mucho juego para explicar muchas cosas es la de ¿por qué está ese caballo sólo?

Hay que empezar explicando que en la manada de la que ahora soy responsable, hay una yegua torda que ha llegado hace poco y que todavía no se lleva bien con todos los congéneres y pasa la mayor parte del tiempo en soledad, o en compañía de unos pocos caballos, siempre los mismos. Suponemos que tuvo algún problema en su anterior destino y por eso le cuesta hacer amigos entre sus iguales, y, por supuesto, entre los humanos, a los que no deja acercarse, salvo para que le den de comer e incluso en esos momentos, no es demasiado amistosa.

Algunos caballos necesitan más paciencia que otros...


...Otros disfrutan enormemente cuando se les cepilla...

Y es que, como nosotros, los caballos tienen distinta personalidad. Hay caracteres que comparten como especie, por ejemplo, la curiosidad, o la facilidad con la que se asustan de ruidos extraños y repentinos. Pero luego, cada uno es diferente. Los hay bravucones, tranquilos, defensores de su comida, o que se la dejan quitar. Los hay dominantes y dominados, rápidos en las reacciones y lentos y dubitativos.

También es de notar que estos comportamientos o características, pueden cambiar con el tiempo o con las experiencias vitales de cada uno. Igual que nosotros, de nuevo. Si en la vida no hemos parado de recibir palos (reales o en sentido figurado), probablemente nos cueste fiarnos de la gente. Si lo que nos hemos encontrado siempre es gente amable y cariñosa, seguro que somos una persona confiada y tranquila. Y también, podemos observar que los niños pequeños son mucho más curiosos y preguntones que los adultos, normalmente. En una manada, y me pasa cada vez, si metemos un tractor en medio, habrá caballos que se vayan lo más lejos posible y hasta que no se vaya el tractor no estén a gusto, pero, si hay un potro, mientras esté la máquina por allí, estará oliendo, empujando, mirando todo lo posible y cuanto más cerca mejor ese artilugio tan raro. Y lo mismo pasa cuando entra alguien. Ese mismo potro hace las delicias de la gente que viene a conocer a los caballos, pues es el primero que viene a saludar, investigar, olisquear, y, si se le deja, mordisquear a cada persona que entra en el prado.


La curiosidad, una gran maestra...

Y, trasladado a la vida cotidiana, esa es la mejor forma de aprender, aunque de vez en cuando nos llevemos sorpresas desagradables, el investigar y observar todo lo nuevo que nos rodea, es lo que nos da experiencia y sabiduría.

martes, 21 de febrero de 2012

Cuidados de los caballos en invierno.

Siempre que llegan los fríos, el mal tiempo y los vientos helados nos preguntamos: ¿cómo estarán nuestros animales? ¿Pasan tanto frío como nosotros?¿Tienen necesidades especiales con este tiempo?
Vamos a tener en cuenta varias cosas:
1. La intensidad del trabajo que va a realizar el caballo:
Si es un caballo que va a trabajar todos los días, puede que nos sea más cómodo tenerlo estabulado. En ese caso, no necesitaremos más que vigilar que las corrientes de aire predominante no les llegue a afectar y que la conducción al bebedero no permita que se congele el agua de su interior y reviente la tubería. Con vigilarlo a menudo será suficiente. El caballo no puede pasar un dia sin beber.

Preciosas estampas que nos quedan en invierno... al fondo,las cuadras.

Por otro lado, si realiza ejercicio intenso, lo más probable es que lo tengamos esquilado, por lo que habrá que tenerlo en cuenta, y ponerle una manta adecuada por encima. Las hay de diversos materiales, por lo que tendremos que elegir la de abrigo adecuado y que se limpie bien, para poderla mantener en buenas condiciones sin demasiado esfuerzo. 
Si con la manta podemos tenerlo en el prado, por lo menos un rato al día, sería ideal que fuera impermeable, para el mejor confort de nuestro compañero.

A veces, nos hará falta cubrir al caballo con una buena manta...

Si por lo contrario, durante la época de invierno va a trabajar menos de lo normal, le vamos a dar algo de descanso, seguramente no nos haga falta esquilarlo y el propio pelaje del animal, que en esta época se incrementará en espesor y longitud, le servirá de abrigo, cortavientos y chubasquero, todo a la vez. De esta manera, podrá pasar más tiempo a la intemperie sin que le afecte a la salud. Y eso, lo agradecerá, sobre todo, si tiene compañía.

Otras veces, el pelaje del animal será suficiente.
 2. Las posibilidades e instalaciones con las que contemos también habrá que valorarlas en este tiempo.
Si tenemos un buen prado, que no se encharque, y donde podamos darle algo de libertad a nuestros caballos mientras no trabajen, genial. Si las condiciones fueran muy duras al aire libre, siempre se puede valorar el levantar un abrigo, de tres paredes y tejado, donde además podemos poner los comederos, para evitar los vientos predominantes, así como la lluvia. Siempre habrá que darle un tamaño suficiente como para que quepan todos los caballos si quieren.
En los boxes interiores, también tendremos que tener en cuenta que la humedad del suelo, en invierno puede afectar más a los cascos, y los restos de comida, y materiales, pueden atraer a más animalillos perniciosos, ya que será el lugar más confortable (por lo calentito) de los alrededores. La higiene ha de ser siempre la adecuada.
Por último, y que nos valdrá en cualquier caso, la revisión diaria de las paredes, la puerta (en el caso de instalaciones cerradas) y la conducción de agua son esenciales.

Aunque parezcan muy malas condiciones, estos caballos están muy a gusto...

3. La alimentacion.
En invierno, si ha caído la suficiente agua, los campos tendrán algo de hierba, que nuestros caballos podrán aprovechar. Después, habrá que tener en cuenta otra vez, la cantidad e intensidad del trabajo que realicen los animales. Realizando actividad intensa, la cantidad de pienso puede llegar a suponer hasta el 40% de la cantidad total de su alimento diario.
Y sobre todo, lo que tantas veces se ha dicho: "el ojo del dueño engorda al caballo". Si le observáis todos los días y lo hacéis con el cariño de un amigo y compañero, todo irá bien, y podremos prevenir cualquier dolencia o problema.