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jueves, 19 de enero de 2012

La vida en manada.

 Igual que nosotros, los caballos necesitan sentirse miembros de un grupo, de su manada. La libertad de poder expresarse, de hablar con los amigos, correr con ellos y que le entiendan a uno.

Un grupo bien consolidado es diversión asegurada.
A veces, servirá con que les permitamos, dentro de un cercado, con seguridad, que se revuelquen en la arena y que puedan dar un par de carreras con algún compañero equino.
Otras veces, y si tenemos posibilidad, tendrán acceso a un prado, de dimensiones variables, para que puedan correr a sus anchas, con varios congéneres, o con toda la manada.
Siempre que tengamos ocasión, debemos dejar a nuestros compañeros un rato de "expresión libre", de desfogue, para su equilibrio mental. ¡Y para nuestra seguridad!

Si tenemos un caballo un poco miedoso, deberemos "arroparle" entre sus compañeros.
De otra manera, primero, lo van a buscar a cada rato; se pararán al lado de otros caballos para saludarles, e incluso, tratarán de jugar con ellos, sin tener en cuenta que estamos nosotros encima, con los consiguientes problemas de seguridad. Y segundo, puede que llegue el caso de que no sepan relacionarse de manera adecuada con otros congéneres, que cuando lo hagan no estén acostumbrados a ver su lenguaje corporal y entren en conflicto con ellos, dándose verdaderas luchas y peleas por encontrar su sitio.

Así será fácil llevarles por sitios más difíciles.
Por todo ello y mucho más, dentro de lo posible, debemos dejar que los caballos, sobre todo los que han de trabajar juntos, tengan sus momentos en manada, para conseguir el equilibrio entre ellos.

Se trata, sobre todo, de seguridad y confianza...
De la misma manera, siempre que un animal nuevo entre a formar parte de nuestra manada, deberemos hacer las presentaciones de rigor, para que no nos den ningún susto mientras trabajamos con ellos.


miércoles, 28 de diciembre de 2011

Nueva ley en el País Vasco sobre deportes de riesgo.

Ojeando los periódicos en su versión en internet, he dado con esta noticia:


Leído así, da un poco de vergüenza ajena, tal vez, el echo de que vayan a cobrar a alguien porque se ha accidentado y ha necesitado de ayuda para salir del atolladero. Pero hay que considerar varias cosas:
En primer lugar, en general, la noticia se refiere a las "actividades de riesgo", como espeleología, buceo, escalada, y deportes para los que, en general, conviene estar federado, y en posesión de unos conocimientos que nos impidan llegar a situaciones potencialmente peligrosas.
Por otra parte, si llevamos nuestra federación al día y realizamos la actividad con una empresa que tiene seguro de Responsabilidad Civil (requisito imprescindible para que, yo por lo menos, ponga en manos de alguien mi seguridad) estos costes, en caso necesario, los cubriría el seguro, o la federación de turno a la que estemos adscritos.
En cuanto al ámbito que a mí más me interesa en este aspecto, que es el turismo ecuestre, ya en otro post comenté la necesidad de tomar medidas de seguridad personal a la hora de salir al campo a caballo, véase, casco,  chaleco protector, y lo que consideremos oportuno para asegurar nuestra integridad.
Si somos estrictos en esto y en lo comentado en los párrafos anteriores, tanto por nosotros como por la ruta que estemos guiando estaremos a salvo de todo riesgo. 

Así quedó mi casco, después de la caída. También tuve un pequeño esguince cervical...

 Como lamentablemente hablo desde la experiencia, tengo que decir que, en el caso de la Federación Hípica de Castilla y León (imagino que las de las demás comunidades también y la nacional de igual modo) responde de sus federados con total seguridad, por lo que merece la pena estar federado.
Muy diferente es que me parezca bien la noticia. Parece hecha, en gran medida con ánimo recaudatorio, ya que, hay que tener en cuenta que esos servicios los pagamos con nuestros impuestos. Pero no voy a entrar en polémica aquí.
Por cierto, si habéis leído la noticia entera, habréis visto que excluyen de esta tasa a menores y discapacitados, por lo que, en caso de estar haciendo terapias a caballo, estaríamos exentos. De la tasa de un posible rescate, por lo menos (esperemos que nunca tengamos que llegar a eso...).

Cuando se trata de caballos, toda medida de seguridad es poca.
Lo que sí quiero es aprovechar para insistir una vez más en que debemos cuidarnos en salud y protegernos personalmente de posibles accidentes. Ya sea como clientes o como empresarios de rutas, andémonos con ojo.

jueves, 16 de septiembre de 2010

El casco... ¿sólo para los niños?

Así quedó el casco...
Si, da calor, a veces es feo, normalmente no vale para nada (afortunadamente), pero, si algo he aprendido este mes de Julio es que prefiero que se me rompa el casco que la cabeza.
Cuando me encontré en el suelo, tras haber salido "por las orejas", como si el caballo me hubiera tratado de clavar en el suelo como a un enorme clavo, me alegré infinitas veces de haber llevado puesto el casco que tantas veces había "sufrido" por ser viejo, feo e incómodo.
Pero parece que cuando se trata de seguridad, sólo nos acordamos de los niños. Cascos, "tortugas", chalecos... cada vez hay más elementos de seguridad, pero, por alguna razón, cuando a algún adulto le propones llevar ni siquiera el casco, suele responder con algo así como: "pero si no voy a correr/saltar!".
No nos olvidemos de que la equitación es en sí un deporte de riesgo. Un animal de unos 500 kilos, con una fuerte tendencia a la huida de cualquier cosa "extraña" (desde una piedra que ayer no estaba ahi, hasta una planta que ha sacado flores en poco tiempo, una vaca...), con una fuerza explosiva y con capacidad de desarrollar una velocidad de 25 Km/h o más, con unos hierros en los pies que pueden romper cualquier hueso si lo pillan por medio. Además, le subimos al lomo una persona, con mayores o menores conocimientos, que le afecta en su equilibrio y sensaciones, y a la que puede hacer saltar con bastante facilidad. Hay que tener cuidado. Si no pasan más cosas es por la nobleza innata de estos animales.
Y después de estas consideraciones... ¿no merece la pena pasar un poco de calor, para conservar la cabeza?