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sábado, 29 de agosto de 2020

Confianza



 CONFIANZA... Una palabra que en estos días vemos y oímos mucho, y que estamos aprendiendo a poner en valor.


Si tenemos a alguien de confianza a nuestro lado para apoyarnos, sabemos que podremos hacer frente a esos proyectos y retos que se nos vienen encima.

Todos deberíamos tener ese punto de apoyo, ese momento, ese lugar, persona o animal en quien poder demostrar (nos) todo lo que podemos hacer cuando alguien nos anima con o sin palabras. 

En mi caso, ese apoyo es mi perfecto compañero de trabajo, ese caballo con el que puedes hacer un tándem que pueda superar todos los obstáculos. 

Os animo a encontrar ese punto de apoyo y a seguir hacia adelante.

Relinchos y abrazos!

martes, 24 de abril de 2018

Estudios sobre hipoterapia

Hoy quiero compartir con vosotros algunos estudios que pueden ayudar a entender el porqué de la eficacia de la terapia con caballos en distintos tipos de discapacidad, dadas las características de estos animales.


Tesis doctoral de Sonia Bouzo González, de la Universidad de Vigo

Estudio sobre 30 niños durante un curso escolar de tratamiento, Cuba, 2004-2005

Biblioteca Americana de Salud, varios artículos

Si tenéis ocasión de probar la experiencia, no lo dudéis.

Saludos y relinchos!

sábado, 14 de octubre de 2017

Verano...

VERANO, ÉPOCA DE EXPERIMENTOS
Si un verano dudáis entre varias opciones, vuestra economía está para asustar o si, simplemente queréis aprovechar esta época para vivir nuevas experiencias, podéis buscar un trabajo de verano, de los que abundan. Yo, en vez de buscar en las numerosas playas de nuestro país el servir cervezas y coca-colas a los turistas, encontré una empresa que ofrece rutas a caballo en pleno Pirineo aragonés. Si indagáis un poco, encontraréis varias en la zona, o en otra que os guste.

En varias ocasiones he hablado de lo mucho que enseñan los caballos por el simple hecho de acercarnos a uno de estos animales. Pues imaginaros cuánto he podido aprender, haciéndome cargo de una manada de doce caballos durante casi dos meses. Increíble.
Por supuesto, es un trabajo duro, muy exigente tanto física como mentalmente. Hay que madrugar, son muchas horas al día, muchas tareas te obligan a desarrollar toda tu fuerza y habilidad y, además, mentalmente, el tener la responsabilidad de esas doce vidas, no te deja desconectar del todo casi en ningún momento. Hay que pensar en ello antes de embarcarnos en una aventura así.
Pero si estamos dispuestos a ello, y, teniendo en cuenta que serán unos meses, merece la pena.
Uno de los mejores momentos del día para mí era al llegar por la mañana, el acercarme a la manada, darles los buenos días, dar caricias al que las pide, ir a por el que no las pide y poder estar junto a ellos cada día un ratito en libertad y con la tranquilidad que transmiten… ufff.
Y al terminar el día, cuanto más duro éste, más agradable, quitarles el equipo, soltarles para el momento del abrevado y la cena y ver cómo se alejan de ti corriendo, trotando, cómo se tiran al suelo, revolcándose llenos de placer al verse por fin libres… otro gran momento.
Esa es una de las grandes lecciones que he aprendido este verano. Por muy duro que parezca todo, siempre hay un punto positivo, aunque esté muy escondido, que merece la pena buscar y aferrarse a él para seguir luchando, con ilusión, por nuestras metas.

 Un relincho!

miércoles, 7 de junio de 2017

Profesora y alumna

Hace tiempo que sé que cada caballo nos enseña algo digno de guardarse, y ahora no es diferente.
Cubana es una yegua de unos 5 años, que me está ponieno a prueba. El reto es que su dueña pueda montarla con confianza tanto en pista como en campo y pueda disfrutarla.
El problema es que cuando le pides trabajo, como es muy joven y ella casi no la monta, no quiere y protesta de la única manera que sabe: botándose y tratando de quitarse a la persona que la monta de encima. 
Lo que hay que enseñarle es que eso no le va a servir de nada, y menos para cumplir sus propósitos así que, la alternativa es hacerla trabajar un poco más. No se trata de agotarla hasta la extenuación, eso no serviría de nada, pero conviene hacerle saber que el que manda es el de arriba, y no ella. Y en eso estamos... Y una vez más, poco a poco (poliki, poliki, que dicen por aquí).
Lo lograremos!
Saludos y relinchos!!
Cubana con su amigo, Bohemio.

NOTA: A la publicación de esta entrada, su dueña ya está montando a Cubana, con gran satisfacción por parte de todos los que hemos participado en esta pequeña aventura.

jueves, 14 de junio de 2012

La personalidad de los caballos.

Ultimamente, debido a tratar con grupos de chicos y niños de distintas edades e inquietudes, llegan preguntas a mis oídos que a un adulto, probablemente nunca se le ocurrirían. Por ejemplo: ¿por qué tienen así los pelos los caballos? O ¿cómo beben los caballos? Pero una de las más recurrentes, y que da mucho juego para explicar muchas cosas es la de ¿por qué está ese caballo sólo?

Hay que empezar explicando que en la manada de la que ahora soy responsable, hay una yegua torda que ha llegado hace poco y que todavía no se lleva bien con todos los congéneres y pasa la mayor parte del tiempo en soledad, o en compañía de unos pocos caballos, siempre los mismos. Suponemos que tuvo algún problema en su anterior destino y por eso le cuesta hacer amigos entre sus iguales, y, por supuesto, entre los humanos, a los que no deja acercarse, salvo para que le den de comer e incluso en esos momentos, no es demasiado amistosa.

Algunos caballos necesitan más paciencia que otros...


...Otros disfrutan enormemente cuando se les cepilla...

Y es que, como nosotros, los caballos tienen distinta personalidad. Hay caracteres que comparten como especie, por ejemplo, la curiosidad, o la facilidad con la que se asustan de ruidos extraños y repentinos. Pero luego, cada uno es diferente. Los hay bravucones, tranquilos, defensores de su comida, o que se la dejan quitar. Los hay dominantes y dominados, rápidos en las reacciones y lentos y dubitativos.

También es de notar que estos comportamientos o características, pueden cambiar con el tiempo o con las experiencias vitales de cada uno. Igual que nosotros, de nuevo. Si en la vida no hemos parado de recibir palos (reales o en sentido figurado), probablemente nos cueste fiarnos de la gente. Si lo que nos hemos encontrado siempre es gente amable y cariñosa, seguro que somos una persona confiada y tranquila. Y también, podemos observar que los niños pequeños son mucho más curiosos y preguntones que los adultos, normalmente. En una manada, y me pasa cada vez, si metemos un tractor en medio, habrá caballos que se vayan lo más lejos posible y hasta que no se vaya el tractor no estén a gusto, pero, si hay un potro, mientras esté la máquina por allí, estará oliendo, empujando, mirando todo lo posible y cuanto más cerca mejor ese artilugio tan raro. Y lo mismo pasa cuando entra alguien. Ese mismo potro hace las delicias de la gente que viene a conocer a los caballos, pues es el primero que viene a saludar, investigar, olisquear, y, si se le deja, mordisquear a cada persona que entra en el prado.


La curiosidad, una gran maestra...

Y, trasladado a la vida cotidiana, esa es la mejor forma de aprender, aunque de vez en cuando nos llevemos sorpresas desagradables, el investigar y observar todo lo nuevo que nos rodea, es lo que nos da experiencia y sabiduría.

martes, 21 de febrero de 2012

Cuidados de los caballos en invierno.

Siempre que llegan los fríos, el mal tiempo y los vientos helados nos preguntamos: ¿cómo estarán nuestros animales? ¿Pasan tanto frío como nosotros?¿Tienen necesidades especiales con este tiempo?
Vamos a tener en cuenta varias cosas:
1. La intensidad del trabajo que va a realizar el caballo:
Si es un caballo que va a trabajar todos los días, puede que nos sea más cómodo tenerlo estabulado. En ese caso, no necesitaremos más que vigilar que las corrientes de aire predominante no les llegue a afectar y que la conducción al bebedero no permita que se congele el agua de su interior y reviente la tubería. Con vigilarlo a menudo será suficiente. El caballo no puede pasar un dia sin beber.

Preciosas estampas que nos quedan en invierno... al fondo,las cuadras.

Por otro lado, si realiza ejercicio intenso, lo más probable es que lo tengamos esquilado, por lo que habrá que tenerlo en cuenta, y ponerle una manta adecuada por encima. Las hay de diversos materiales, por lo que tendremos que elegir la de abrigo adecuado y que se limpie bien, para poderla mantener en buenas condiciones sin demasiado esfuerzo. 
Si con la manta podemos tenerlo en el prado, por lo menos un rato al día, sería ideal que fuera impermeable, para el mejor confort de nuestro compañero.

A veces, nos hará falta cubrir al caballo con una buena manta...

Si por lo contrario, durante la época de invierno va a trabajar menos de lo normal, le vamos a dar algo de descanso, seguramente no nos haga falta esquilarlo y el propio pelaje del animal, que en esta época se incrementará en espesor y longitud, le servirá de abrigo, cortavientos y chubasquero, todo a la vez. De esta manera, podrá pasar más tiempo a la intemperie sin que le afecte a la salud. Y eso, lo agradecerá, sobre todo, si tiene compañía.

Otras veces, el pelaje del animal será suficiente.
 2. Las posibilidades e instalaciones con las que contemos también habrá que valorarlas en este tiempo.
Si tenemos un buen prado, que no se encharque, y donde podamos darle algo de libertad a nuestros caballos mientras no trabajen, genial. Si las condiciones fueran muy duras al aire libre, siempre se puede valorar el levantar un abrigo, de tres paredes y tejado, donde además podemos poner los comederos, para evitar los vientos predominantes, así como la lluvia. Siempre habrá que darle un tamaño suficiente como para que quepan todos los caballos si quieren.
En los boxes interiores, también tendremos que tener en cuenta que la humedad del suelo, en invierno puede afectar más a los cascos, y los restos de comida, y materiales, pueden atraer a más animalillos perniciosos, ya que será el lugar más confortable (por lo calentito) de los alrededores. La higiene ha de ser siempre la adecuada.
Por último, y que nos valdrá en cualquier caso, la revisión diaria de las paredes, la puerta (en el caso de instalaciones cerradas) y la conducción de agua son esenciales.

Aunque parezcan muy malas condiciones, estos caballos están muy a gusto...

3. La alimentacion.
En invierno, si ha caído la suficiente agua, los campos tendrán algo de hierba, que nuestros caballos podrán aprovechar. Después, habrá que tener en cuenta otra vez, la cantidad e intensidad del trabajo que realicen los animales. Realizando actividad intensa, la cantidad de pienso puede llegar a suponer hasta el 40% de la cantidad total de su alimento diario.
Y sobre todo, lo que tantas veces se ha dicho: "el ojo del dueño engorda al caballo". Si le observáis todos los días y lo hacéis con el cariño de un amigo y compañero, todo irá bien, y podremos prevenir cualquier dolencia o problema.

viernes, 27 de enero de 2012

Caballos de Martincho, un proyecto DE PUEBLO

Si de algo saben los habitantes del pueblo de Farasdués, en Zaragoza, es de sacar proyectos adelante, de trabajo y de tesón (cabezonería aragonesa, dicen ellos).
Martincho fue un torero de la vieja escuela, casi un artista de circo frente al toro, de los que lo saltaban "a garrocha", y se atrevía a realizar otra serie de locuras, con gran valor.


En su nombre y con el trabajo de todos los farasduenses, se creó hace unos 10 años, este proyecto, alrededor del cual, desde entonces, han ido generándose otras ideas, que le han dado nueva vida al pueblo, que de otra forma, iba a quedar a merced del cierzo, como otros.

Un anuncio de lo que nos espera...

Pero como el origen fueron los caballos, ellos son el centro del proyecto de dinamización del pueblo. Con ellos se hacen terapias, campamentos en verano, se harán rutas por la zona, en fin, todo lo que se les ocurra. Porque la verdad, una vez conocidos, parecen capaces de cualquier cosa, sobre todo Grande, que tiene el nombre muy bien puesto, ya que parece que tiene algo de bretón en su sangre. Con un dorso así y un carácter apacible como el suyo, hace las delicias de los chicos en los campamentos, en clase y en las exhibiciones de volteo.

Gordo hace las delicias de los chicos.

 Pero aunque sea el macho alfa, no hay que olvidar a Niebla y a los demás. Hay que conocerlos.
Yo he tenido la ocasión de pasar un rato con ellos, y me han dado ganas de quedarme. Aunque se pasen el día en el prado, no son ni mucho menos silvestres, todo lo contrario. En cuanto nos acercamos, casi todos vinieron a saludarnos, y a recibir alguna caricia.

Todos juntos, hacen un grupo muy compacto.

De hecho, tienen unas magníficas instalaciones si hiciera falta ponerlos a todos a cubierto, con unas cuadras grandes y bien equipadas, pero, la verdad, están mucho mejor en el prado. 
Una pista exterior para las clases, dos redondeles y un caminador completan las instalaciones para los caballos y una oficina-sala de reuniones para las clases teóricas de los cursos, o sea, que no les falta de nada.

Como se puede ver, unas magníficas instalaciones...

Pero lo más importante de todo esto es que todo lo han logrado con el trabajo de los propios beneficiarios, los habitantes de Farasdués, incluso, si hace falta, con sus propias manos, quitando las malas hierbas o haciendo instalaciones que antes de aquí, ni se habían planteado que podrían hacer.
Después de lo dicho, solo me queda una cosa más. Animaros, y haced una visita, conoced a sus caballos, daros una vuelta por sus calles, y tomaros un café en el bar de las escuelas (lamentablemente, no queda otro, desde que se jubiló, recientemente, Maria Luisa, después de muchos años cuidando de sus conciudadanos, vaya desde aquí un cariñoso saludo). Seguro que no lo lamentaréis.



Ver Caballos de Martincho en un mapa más grande

martes, 10 de enero de 2012

¿Buen tiempo?

Normalmente, cuando se pasa semanas sin llover, con unas temperaturas de unos 12º y con el cielo despejado, en el centro de la península, se suele considerar "buen tiempo".
Pero para el campo esto no es buen tiempo, y es porque falta el agua, ese elemento esencial para que se dé la vida. 
En el caso de los caballos, como todos los herbívoros, necesitan alimento vegetal. Y si la naturaleza no se lo ofrece, se lo tendrá que administrar su dueño y compañero. Y eso cuesta.
En estos tiempos, no es poco importante el aspecto económico para el mantenimiento de nuestros animales. Habrá que buscar ingeniosas alternativas para reducir costes, sin disminuir la calidad de la vida en la pradera ni la del alimento que le demos a nuestros compañeros, porque esto nos puede dar una falsa sensación de economía. Cuidar la alimentación es prevenir enfermedades y prevenir siempre es mejor que tener que tratar, en todos los aspectos.
Hace tiempo leí un artículo sobre cómo ahorrar tiempo y dinero a la hora de cuidar nuestro caballo, en el que daban valiosos consejos, que en esta época pueden venir muy bien.
Una de las cosas mejores que podemos hacer es buscar cerca de nuestra casa el heno, alfalfa, pienso y comprarlo en una cantidad que nos permita una rebaja y podamos almacenar el tiempo suficiente sin que se estropee. Deberemos calcular la cantidad que necesitamos con cuidado, si compramos más de la que podemos almacenar o de la que se coman nuestros animales, tendremos que tirarlo y eso, económicamente, no es rentable.

Cuando el campo está tan seco, hay que tratar de aprovechar todo el forraje...

Lo de buscar cerca es para evitar largos traslados. Si podemos hacerlos nosotros mismos, suele ser más barato, siempre que tengamos las herramientas para ello. Si no, tendremos que buscar la mejor oferta.
También es importante prever. Comprar el alimento antes de que se seque todo y empiecen a subir los precios, nos ayudará.
Y los complementos alimenticios, de nuevo, en lo posible, conviene comprarlos en tiendas locales. Verduras o frutas que ya no se vayan a vender por cualquier motivo, siempre que el establecimiento sea de nuestra confianza y los defectos en las frutas no excedan ciertos límites. 
Si tenemos un pequeño trozo en nuestra finca, también nos podemos plantear sembrar algunas verduras y frutas (manzanos, verduras de invierno...). Esto nos ayudará a reducir costes y serán alimentos de gran calidad y frescura.
Y por último, aunque parezca una tontería, tenemos que procurar que los comederos estén siempre en perfecto estado, y que los caballos puedan acceder a todo él. Que no tenga esquinas, ranuras, que no se caigan los granos, para que no se desperdicie nada de comida.
En cualquier caso, siempre nos guiaremos por nuestro sentido común y tratando de llegar al equilibrio entre el ahorro y la calidad.

martes, 27 de septiembre de 2011

DE CABALLOS Y LUNA

Ya tenía yo ganas de salir a montar con la única luz de la luna llena.. ¡Y cómo se disfruta!

En un principio puede dar un poco de respeto, incluso miedo y nervios. Pero en cuanto te pones en marcha, ves que el caballo está tranquilo, que responde como siempre y que está disfrutando, te vas relajando…

Primero te imaginas que no vas a ver nada. ¿Cómo vas a ver, si es noche cerrada? Pero no es así, y de echo, se hace un poco raro ver bastante más que el camino por el que vamos, los caballos y algo del paisaje al que estas tan acostumbrado. A pesar de lo que se puede pensar la luna llena ilumina suficiente como para ver lo que nos rodea. Pero sobre todo, se hace raro oír tanto. Por encima de todo, los cascos de los caballos. El ritmo pausado y tranquilo de todos tus compañeros de aventura. Y poniendo un poco de atención, los detalles; el canto de los grillos, el viento moviendo las hojas de los árboles, el río, al fondo…

Y como no podía ser de otra manera, las historias de lobos, de cuando bajan de la sierra, se les ve cerca de los pueblos, de ganado, de campo… Porque la noche parece que pide esas historias, ¿verdad?





Lo único que nos aleja de nuestras historias es el tener que bajarnos a abrir alguna cancela, o el cruzar alguna carretera secundaria. Por supuesto, todos llevamos chalecos reflectantes y el último, una luz roja en la espalda. La seguridad ante todo.

La ruta nos llevó por las afueras de Matalpino, por un camino bien señalizado y sencillo, entre bosque de ribera un tramo, y luego, por entre fincas ganaderas, muy propias de la zona. Ciertamente, parecen sitios diferentes a los que estamos acostumbrados, pero son los mismos, salvo que con distinta luz. El echo de que los arbustos se muevan, de que algún caballo, por no levantar bien los pies, tropiece o pueda "meter la pata" literalmente en alguna zanja no impide el que lo pasemos bien y disfrutemos de la noche, en buena compañía y al fresco, que, con los calores que hemos pasado todos este verano, de veras que se agradece.
Lo único malo, que no se pueden hacer fotos del paisaje, pero creo que da mas idea de las sensaciones y del momento, el video, que capta los sonidos predominantes, la oscuridad (más de la que en realidad se nota) y parte, sólo parte, de lo que vivimos. Lo mejor, la novedad.

La noche, por tanto, se salda con un par de sustos, algún tropezón, nuevos encuentros entre amigos, un montón de buenos recuerdos, risas y sensaciones que atesoraremos cada uno donde siempre podamos tirar de ellas y esperando ver de nuevo la luna llena sobre nuestras cabezas y nuestras crines.




Ver Dehesas de Matalpino en un mapa más grande




Para ver más datos de la ruta, pincha AQUÍ.


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