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martes, 10 de noviembre de 2020

Entorno seguro

  


  En estos días de incertidumbre, limitaciones a la movilidad, tantas actividades canceladas o con horario reducido y tantas molestias debidas a la pandemia, nosotros seguimos trabajando y mejorando la vida de nuestros usuarios, en la medida en que podemos. Es un alivio poder disfrutar de este espacio seguro de interacción con éste noble compañero de trabajo y poder así dar un poquito de esperanza, desde nuestro pequeño rincón.
Gracias a todos por vuestra confianza.
Seguiremos luchando por mejorar.
Saludos y relinchos (manteniendo las distancias).

 


miércoles, 7 de junio de 2017

Profesora y alumna

Hace tiempo que sé que cada caballo nos enseña algo digno de guardarse, y ahora no es diferente.
Cubana es una yegua de unos 5 años, que me está ponieno a prueba. El reto es que su dueña pueda montarla con confianza tanto en pista como en campo y pueda disfrutarla.
El problema es que cuando le pides trabajo, como es muy joven y ella casi no la monta, no quiere y protesta de la única manera que sabe: botándose y tratando de quitarse a la persona que la monta de encima. 
Lo que hay que enseñarle es que eso no le va a servir de nada, y menos para cumplir sus propósitos así que, la alternativa es hacerla trabajar un poco más. No se trata de agotarla hasta la extenuación, eso no serviría de nada, pero conviene hacerle saber que el que manda es el de arriba, y no ella. Y en eso estamos... Y una vez más, poco a poco (poliki, poliki, que dicen por aquí).
Lo lograremos!
Saludos y relinchos!!
Cubana con su amigo, Bohemio.

NOTA: A la publicación de esta entrada, su dueña ya está montando a Cubana, con gran satisfacción por parte de todos los que hemos participado en esta pequeña aventura.

jueves, 19 de enero de 2012

La vida en manada.

 Igual que nosotros, los caballos necesitan sentirse miembros de un grupo, de su manada. La libertad de poder expresarse, de hablar con los amigos, correr con ellos y que le entiendan a uno.

Un grupo bien consolidado es diversión asegurada.
A veces, servirá con que les permitamos, dentro de un cercado, con seguridad, que se revuelquen en la arena y que puedan dar un par de carreras con algún compañero equino.
Otras veces, y si tenemos posibilidad, tendrán acceso a un prado, de dimensiones variables, para que puedan correr a sus anchas, con varios congéneres, o con toda la manada.
Siempre que tengamos ocasión, debemos dejar a nuestros compañeros un rato de "expresión libre", de desfogue, para su equilibrio mental. ¡Y para nuestra seguridad!

Si tenemos un caballo un poco miedoso, deberemos "arroparle" entre sus compañeros.
De otra manera, primero, lo van a buscar a cada rato; se pararán al lado de otros caballos para saludarles, e incluso, tratarán de jugar con ellos, sin tener en cuenta que estamos nosotros encima, con los consiguientes problemas de seguridad. Y segundo, puede que llegue el caso de que no sepan relacionarse de manera adecuada con otros congéneres, que cuando lo hagan no estén acostumbrados a ver su lenguaje corporal y entren en conflicto con ellos, dándose verdaderas luchas y peleas por encontrar su sitio.

Así será fácil llevarles por sitios más difíciles.
Por todo ello y mucho más, dentro de lo posible, debemos dejar que los caballos, sobre todo los que han de trabajar juntos, tengan sus momentos en manada, para conseguir el equilibrio entre ellos.

Se trata, sobre todo, de seguridad y confianza...
De la misma manera, siempre que un animal nuevo entre a formar parte de nuestra manada, deberemos hacer las presentaciones de rigor, para que no nos den ningún susto mientras trabajamos con ellos.


miércoles, 28 de diciembre de 2011

Nueva ley en el País Vasco sobre deportes de riesgo.

Ojeando los periódicos en su versión en internet, he dado con esta noticia:


Leído así, da un poco de vergüenza ajena, tal vez, el echo de que vayan a cobrar a alguien porque se ha accidentado y ha necesitado de ayuda para salir del atolladero. Pero hay que considerar varias cosas:
En primer lugar, en general, la noticia se refiere a las "actividades de riesgo", como espeleología, buceo, escalada, y deportes para los que, en general, conviene estar federado, y en posesión de unos conocimientos que nos impidan llegar a situaciones potencialmente peligrosas.
Por otra parte, si llevamos nuestra federación al día y realizamos la actividad con una empresa que tiene seguro de Responsabilidad Civil (requisito imprescindible para que, yo por lo menos, ponga en manos de alguien mi seguridad) estos costes, en caso necesario, los cubriría el seguro, o la federación de turno a la que estemos adscritos.
En cuanto al ámbito que a mí más me interesa en este aspecto, que es el turismo ecuestre, ya en otro post comenté la necesidad de tomar medidas de seguridad personal a la hora de salir al campo a caballo, véase, casco,  chaleco protector, y lo que consideremos oportuno para asegurar nuestra integridad.
Si somos estrictos en esto y en lo comentado en los párrafos anteriores, tanto por nosotros como por la ruta que estemos guiando estaremos a salvo de todo riesgo. 

Así quedó mi casco, después de la caída. También tuve un pequeño esguince cervical...

 Como lamentablemente hablo desde la experiencia, tengo que decir que, en el caso de la Federación Hípica de Castilla y León (imagino que las de las demás comunidades también y la nacional de igual modo) responde de sus federados con total seguridad, por lo que merece la pena estar federado.
Muy diferente es que me parezca bien la noticia. Parece hecha, en gran medida con ánimo recaudatorio, ya que, hay que tener en cuenta que esos servicios los pagamos con nuestros impuestos. Pero no voy a entrar en polémica aquí.
Por cierto, si habéis leído la noticia entera, habréis visto que excluyen de esta tasa a menores y discapacitados, por lo que, en caso de estar haciendo terapias a caballo, estaríamos exentos. De la tasa de un posible rescate, por lo menos (esperemos que nunca tengamos que llegar a eso...).

Cuando se trata de caballos, toda medida de seguridad es poca.
Lo que sí quiero es aprovechar para insistir una vez más en que debemos cuidarnos en salud y protegernos personalmente de posibles accidentes. Ya sea como clientes o como empresarios de rutas, andémonos con ojo.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Juegos a caballo.

... O cómo hacer una clase divertida, además de didáctica. Y no morir en el intento. 
Esa es una de las más frecuentes preguntas a la hora de dar clases de equitación a los más pequeños. Porque la realidad es que, como vienen a pasarlo bien y no con idea de dar clase, eso es lo importante. Si no se ríen, si no hay un poco de complicidad, acabarán por dejar la afición.

Los diferentes juegos ayudan a adquirir habilidad y equilibrio.
Y en este punto son importantes dos cosas: la imaginación y la falta de complejos. No se puede jugar con un niño sin convertirse un poco en uno de ellos. Nos valen todo tipo de elementos: aros, pelotas, palos, pinzas de la ropa... incluso nuestro propio cuerpo! A cualquier canción le podemos inventar unos gestos o un baile sencillo, dependiendo de las posibilidades que tengan nuestros alumnos. Incluso, con un poco de imaginación (imprescindible, como digo, para tratar con niños) podemos inventarnos nosotros mismos la canción.

Algunos ejercicios nos darán confianza. 
Dependiendo de lo que estemos buscando en cada clase, iremos adaptando los juegos, pero una lección muy importante, yo diría esencial, es el equilibrio y la postura. Para potenciar que el niño encuentre ambos, todas las combinaciones posturales nos valdrán. Desde levantarnos del asiento para coger o tocar elementos colocados en alto previamente, pasarlos de un jinete a otro (ojo con la seguridad, al acercarse los animales),  hasta agacharnos o encestarlos en algún contenedor más o menos alto Prácticamente lo que se nos ocurra.
Por supuesto, en todos estos cambios de postura, juegos, ruidos, canciones etcétera, tenemos que tener en cuenta el primer elemento de cualquier clase: la SEGURIDAD. No sólo tendremos que llevar a los alumnos con su seguridad personal sino que tendremos que tener en cuenta las reacciones de nuestros caballos, ya que muchas veces, habrá que llevar las riendas sueltas, o desde luego, muy sueltas, para evitar tirones bruscos. Si hace falta, en base a esta consideración, siempre podremos pedir ayuda puntual para controlar a algún caballo un poco más nervioso. Siempre es mejor pecar de exagerados que de confiados en este aspecto.

Coger cosas...



... y luego encestarlas!

Cualquier cosa vale.




Con palos y conos siempre se pueden hacer diferentes obstáculos...

Y con estas consideraciones controladas, sólo nos queda, disfrutar, que si no, nadie va a disfrutar con nosotros.



jueves, 16 de septiembre de 2010

El casco... ¿sólo para los niños?

Así quedó el casco...
Si, da calor, a veces es feo, normalmente no vale para nada (afortunadamente), pero, si algo he aprendido este mes de Julio es que prefiero que se me rompa el casco que la cabeza.
Cuando me encontré en el suelo, tras haber salido "por las orejas", como si el caballo me hubiera tratado de clavar en el suelo como a un enorme clavo, me alegré infinitas veces de haber llevado puesto el casco que tantas veces había "sufrido" por ser viejo, feo e incómodo.
Pero parece que cuando se trata de seguridad, sólo nos acordamos de los niños. Cascos, "tortugas", chalecos... cada vez hay más elementos de seguridad, pero, por alguna razón, cuando a algún adulto le propones llevar ni siquiera el casco, suele responder con algo así como: "pero si no voy a correr/saltar!".
No nos olvidemos de que la equitación es en sí un deporte de riesgo. Un animal de unos 500 kilos, con una fuerte tendencia a la huida de cualquier cosa "extraña" (desde una piedra que ayer no estaba ahi, hasta una planta que ha sacado flores en poco tiempo, una vaca...), con una fuerza explosiva y con capacidad de desarrollar una velocidad de 25 Km/h o más, con unos hierros en los pies que pueden romper cualquier hueso si lo pillan por medio. Además, le subimos al lomo una persona, con mayores o menores conocimientos, que le afecta en su equilibrio y sensaciones, y a la que puede hacer saltar con bastante facilidad. Hay que tener cuidado. Si no pasan más cosas es por la nobleza innata de estos animales.
Y después de estas consideraciones... ¿no merece la pena pasar un poco de calor, para conservar la cabeza?