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sábado, 29 de agosto de 2020

Confianza



 CONFIANZA... Una palabra que en estos días vemos y oímos mucho, y que estamos aprendiendo a poner en valor.


Si tenemos a alguien de confianza a nuestro lado para apoyarnos, sabemos que podremos hacer frente a esos proyectos y retos que se nos vienen encima.

Todos deberíamos tener ese punto de apoyo, ese momento, ese lugar, persona o animal en quien poder demostrar (nos) todo lo que podemos hacer cuando alguien nos anima con o sin palabras. 

En mi caso, ese apoyo es mi perfecto compañero de trabajo, ese caballo con el que puedes hacer un tándem que pueda superar todos los obstáculos. 

Os animo a encontrar ese punto de apoyo y a seguir hacia adelante.

Relinchos y abrazos!

lunes, 18 de febrero de 2019

El éxito en la terapia con caballos.

El juego, parte esencial.
Muchas veces me pregunto (y me preguntan) cuál es el secreto del éxito de esta terapia. Y creo que parte de nuestra  ventaja  es que se trabaja desde los gustos de las personas y desde la tranquilidad. Es una actuación que nos permite, a los que llevamos a cabo este tipo de intervenciones, ejercitar capacidades en un entorno privilegiado, de tranquilidad, diferente y altamente motivador. Como digo muchas veces, los participantes vienen a "jugar" con el caballo. Le cepillan, le miman, se montan encima, damos un paseo... Mientras todo esto sucede, el caballo nos aporta multitud de entradas sensoriales, tanto a nivel propioceptivo, como vestibular, táctil, visual, auditivo... Y nos permite centrar la atención de la persona para mejorar su capacidad cognitiva, su memoria, controlar la expresión de sus emociones, y así, poco a poco, mejorar su vida diaria.


El caballo, tranquilo y sociable.
Tengo la suerte de conocer personas muy especiales, familias valientes, que no se rinden, que cada pequeño logro de sus campeones es motivo de fiesta y entusiasmo para ellos y que son ejemplo de superación y motivación para mí. Los niños que voy conociendo (cada día un poco más) me impulsan a seguir aprendiendo y trabajando siempre con una sonrisa, tal como vienen ellos al centro hípico.


viernes, 3 de noviembre de 2017

Vencer los miedos

Gracias a mi trabajo, todos los días me planteo retos y preguntas. Trato de entender los mecanismos internos en el cerebro de las personas con las que trabajo.
Una de esas preguntas me vino de nuevo a la cabeza. ¿Cómo vencer los miedos?
Es una gran pregunta, que no tiene respuesta fácil. De hecho, cada persona la responderá de una manera, acorde con su forma de pensar y de sentir. Y precisamente eso, sentir, es lo que me guía y lo que me impulsa a seguir adelante.
Una forma de afrontar los nuevos retos y los miedos que la vida nos pone por delante es aferrarnos (física o emocionalmente) a algo o a alguien en quien confiamos. Alguien que tengamos cerca y que nos ofrezca ese punto de confianza y seguridad en el futuro que se nos avecina.
Y precisamente yo, en un momento dado, he sido esa persona de confianza y de apoyo para uno de mis niños, uno de los últimos que he tenido la suerte de conocer.
Fue uno de esos momentos mágicos, breve, pero intenso. Pasé de ser la persona que está ahí, diciéndote "haz esto", "ve por ahí", "no vayas por ahí"... a ser alguien en quién confiar cuando te sientes perdido, sin saber muy bien qué hacer. Y fue el propio niño el que buscó mi mano, el que la apretó con toda su fuerza (que no es poca) y el que me hizo sentir, una vez más, que no me he equivocado de camino.
Él buscó un apoyo para su desconcierto, y a la vez, me dio una razón para seguir luchando cada día, sin darse cuenta, él me dio su apoyo también.

viernes, 10 de febrero de 2017

Profesora y alumna

Hace tiempo que sé que cada caballo nos enseña algo digno de guardarse, y ahora no es diferente.
Cubana es una yegua de unos 5 años, que me está ponieno a prueba. El reto es que su dueña pueda montarla con confianza tanto en pista como en campo y pueda disfrutarla.
El problema es que cuando le pides trabajo, como es muy joven y su dueña casi no la monta, no está acostumbrada y se bota, te intenta sacar de la silla, y, la verdad, a mí casi lo consigue la primera vez que le pedí un galope en la pista.

Cubana, a la derecha, yegua ruana. ¡Guapísima!

Pero, poco a poco, en sesiones cortas pero intensas, estoy logrando que no rechace el trabajo que le pido, que cada vez es mas, claro. De momento, creo que no le convienen sesiones muy largas de trabajo, pero estoy consiguiendo cosas importantes, como que me lleve una vuelta entera a galope, sin botarse ni protestar y que no haga gestos de incomodidad con la cabeza. Y...¡conseguí disfrutar con ella! eso sí es un logro...
Estoy aprendiendo mucho con ella, gracias también a los consejos de una compañera, experta en doma clásica (si, ya veis, yo, haciendo doma clásica... )
Por eso me gusta trabajar con caballos. Siempre un reto, un aprendizaje, y ¡¡muchas satisfacciones!!

¡Relinchos a todos!

sábado, 17 de enero de 2015

Caballos y sentimientos.

Desde que el hombre domesticó al caballo como ayudante en las faenas del campo, a cada persona que se acerca a uno de estos animales le inspira una serie de sentimientos, desde el miedo, hasta la admiración, pasando por todo un abanico, tan amplio como el carácter de cada persona. Lo que es cierto es que a casi nadie nos deja fríos el acercarnos y convivir, aunque sea por un rato con uno de estos bellos animales.


Es cierto que hay que tenerles respeto, eso, siempre y pase lo que pase, como con el resto de seres que nos rodean. Pero si les tenemos miedo, eso no ayudará para nada en nuestra relación tanto con ellos como con nosotros mismos y las personas con las que tratamos día a día.
Yo siempre digo a mis alumnos que hay que intentar entender cómo piensan, igual que a nosotros nos gusta que nos comprendan. Si lo intentamos y pasamos rato con ellos, nos lo compensarán con una amistad sin complejos. Sin esconder nada. Como un buen amigo, que no nos juzga por cómo somos.
Y por eso trato de ponerles en su lugar. Por ejemplo: ¿cómo te sentirías si alguien intenta que hagas un ejercicio si no te explica antes cómo hacerlo, si, simplemente te golpea y te grita cuando no haces lo que quiere? Mal, frustrado, ¿verdad? pues a los caballos les pasa igual. Cuando les estamos enseñando algo nuevo para ellos, hay que hacerlo con mucha paciencia, como con un niño pequeño. Y premiarles cada pequeño avance con una caricia, una palmadita en la espalda, como nos gustaría a nosotros mismos.
Así que, desde aquí, animo a todos a acercarse a estos animales y tratar de ponernos en su lugar, desde el cariño y el respeto, para poder sacar todo el potencial de una relación con ellos.
Relinchos y saludos.

jueves, 19 de enero de 2012

La vida en manada.

 Igual que nosotros, los caballos necesitan sentirse miembros de un grupo, de su manada. La libertad de poder expresarse, de hablar con los amigos, correr con ellos y que le entiendan a uno.

Un grupo bien consolidado es diversión asegurada.
A veces, servirá con que les permitamos, dentro de un cercado, con seguridad, que se revuelquen en la arena y que puedan dar un par de carreras con algún compañero equino.
Otras veces, y si tenemos posibilidad, tendrán acceso a un prado, de dimensiones variables, para que puedan correr a sus anchas, con varios congéneres, o con toda la manada.
Siempre que tengamos ocasión, debemos dejar a nuestros compañeros un rato de "expresión libre", de desfogue, para su equilibrio mental. ¡Y para nuestra seguridad!

Si tenemos un caballo un poco miedoso, deberemos "arroparle" entre sus compañeros.
De otra manera, primero, lo van a buscar a cada rato; se pararán al lado de otros caballos para saludarles, e incluso, tratarán de jugar con ellos, sin tener en cuenta que estamos nosotros encima, con los consiguientes problemas de seguridad. Y segundo, puede que llegue el caso de que no sepan relacionarse de manera adecuada con otros congéneres, que cuando lo hagan no estén acostumbrados a ver su lenguaje corporal y entren en conflicto con ellos, dándose verdaderas luchas y peleas por encontrar su sitio.

Así será fácil llevarles por sitios más difíciles.
Por todo ello y mucho más, dentro de lo posible, debemos dejar que los caballos, sobre todo los que han de trabajar juntos, tengan sus momentos en manada, para conseguir el equilibrio entre ellos.

Se trata, sobre todo, de seguridad y confianza...
De la misma manera, siempre que un animal nuevo entre a formar parte de nuestra manada, deberemos hacer las presentaciones de rigor, para que no nos den ningún susto mientras trabajamos con ellos.


viernes, 16 de septiembre de 2011

Confianza, la base de la diversión.

No hay nada mejor, ni que levante más el espíritu que darte cuenta de que tu caballo confía en tí tanto como como tú en él. Poder ir a donde quieras, sin preocuparte nada más que de buscar el mejor camino, ir tranquila, disfrutar el camino, los olores y sensaciones que te brinda el monte y tu compañero infatigable.
Esta semana hemos tomado parte del GR-10 a su paso por la Sierra de Guadarrama y hemos disfrutado de una caminata por praderas y bosques sorprendentemente frescos para esta época del año.

Los GR son caminos de Gran Recorrido que recorren Europa, conectando ciudades y pueblos con entornos y paisajes importantes en la vida de un senderista. Son como las autopistas de los senderos. Se identifican con unas marcas blancas y rojas pintadas en rocas, postes, paredes, etc. En concreto, el GR-10 (E-7 europeo) atraviesa la Península Ibérica desde Oporto hasta Valencia. Cuando pasa por Madrid, cruza la sierra de Guadarrama (o símplemente La Sierra, para los que vivimos por aquí) de cabo a rabo, por lo que no es difícil ir dando un paseo y encontrárselo por casualidad ya que, tiene, además algunos ramales, que rodean o comunican ciertas zonas.


No dejaremos de investigar las posibilidades de este sendero, tanto para trabajar con los caballos como para disfrutar cada día de un rinconcito, ya que en este tramo, discurre cerca de cauces de agua, que refrescan la vista, así como los pies de los caballos.

 Por ejemplo, un poco más allá de donde hemos llegado esta vez, se encuentran Los Almorchones, unas pequeñas represas del río Navacerrada, que nace al pie de la Maliciosa, muy cerca del Manzanares, bajando cada uno por un lado de dicho monte.



Mi idea es encontrar una ruta fácil para llegar a estos pequeños remansos, buscando de camino, los cachés que se han escondido a su vera. Pero, ¿qué es un caché? Míralo aquí para enterarte del mecanismo del juego.

Así, se juntan varias  aficiones, el paseo por el entorno del Parque Regional del Alto Manzanares, el montar a caballo y el Geocaching, que, si ya de por sí son entretenidas y apasionantes, juntas son increíbles, y me siento afortunada cuando puedo practicarlas.