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miércoles, 7 de junio de 2017

Profesora y alumna

Hace tiempo que sé que cada caballo nos enseña algo digno de guardarse, y ahora no es diferente.
Cubana es una yegua de unos 5 años, que me está ponieno a prueba. El reto es que su dueña pueda montarla con confianza tanto en pista como en campo y pueda disfrutarla.
El problema es que cuando le pides trabajo, como es muy joven y ella casi no la monta, no quiere y protesta de la única manera que sabe: botándose y tratando de quitarse a la persona que la monta de encima. 
Lo que hay que enseñarle es que eso no le va a servir de nada, y menos para cumplir sus propósitos así que, la alternativa es hacerla trabajar un poco más. No se trata de agotarla hasta la extenuación, eso no serviría de nada, pero conviene hacerle saber que el que manda es el de arriba, y no ella. Y en eso estamos... Y una vez más, poco a poco (poliki, poliki, que dicen por aquí).
Lo lograremos!
Saludos y relinchos!!
Cubana con su amigo, Bohemio.

NOTA: A la publicación de esta entrada, su dueña ya está montando a Cubana, con gran satisfacción por parte de todos los que hemos participado en esta pequeña aventura.

jueves, 28 de noviembre de 2013

¿EL CABALLO PERFECTO?

Muchas veces nos preguntamos: ¿qué caballo es el que nos viene mejor?
Y la respuesta no es fácil. Realmente, creo que no existe un caballo que valga para todo.

Pero sí podemos encontrar uno adaptado a nuestras necesidades.

Es esencial el carácter tranquilo...

Por ejemplo, en el campo de las terapias, yo creo que lo imprescindible es que tenga un buen carácter y mucha paciencia, ya que es importante que pueda aguantar horas de distintos comportamientos, que, incluso a los que trabajamos con él nos sorprenderán.

El caballo de terapias no debería ser muy grande (no más de 1'60), para que, al ir a pie a su lado, la persona que va encima no nos quede demasiado lejos, para que podamos interactuar con él, jugar con él y ayudarle en lo que necesite.

Por supuesto, tiene que tener buen dorso para soportar el peso de dos personas, ya que hay pacientes y momentos en los que hará falta una monta gemelar o backriding, para ayudar al paciente en su equilibrio y su postura.



Además, tendrá que tener una doma equilibrada, y que no siga las ayudas incorrectas que, por su propia dolencia, pueda accionar el jinete, sin intención. 
Por todo esto, nuestro caballo, nuestro compañero de trabajo, nuestro socio y cómplice debe ser buscado con cuidado y con cariño, debemos educarle y respetarle.
Y, siempre desde el respeto, ayudarle a comprender lo que necesitamos de él (o de ella, si es una yegua, claro), entender lo que necesita y darle todas las comodidades que le hagan un animal equilibrado y tenga ganas de trabajar con nosotros cada día.
Así conseguiremos el caballo perfecto... para terapias.

Con el caballo adecuado es fácil disfrutar.
Saludos y Relinchos.

jueves, 11 de abril de 2013

Caballos en la Sierra de Guara

Al ponerle el título a esta entrada estuve dudando, otro muy válido hubiera sido "como tener caballos equilibrados". 
Y es que no hay mejor manera de mantener sana la cabeza de un caballo que dejarle que se comporte como tal, en libertad, la mayor cantidad de tiempo posible. 
En la sierra de Guara, Pepe, mantiene a sus compañeros en los montes durante todo el invierno, donde pueden correr, pastar libremente y relacionarse con el resto de la manada de forma que saben perfectamente comportarse como auténticos caballos cuando se les pide trabajo tranquilo y ordenado. Como están todo el día juntos y nadie les dice cómo deben comportarse, lo hacen bien, de manera habitual.

Los caballos pastan en libertad la mayor parte del año...






Además, hay que destacar la buena doma que tienen, ya que no todos los caballos son capaces de ir atados de la cola del de delante durante una travesía (corta o larga) sin sobresaltarse ni incomodarse. Los caballos de Pepe, sin embargo, están tan acostumbrados que no les parece raro. Obedecen ciegamente las órdenes de su líder, porque saben que siempre les lleva por buen camino.


Parte de la manada de Flor de Cardonera, en los prados de invierno.
















Después, en verano, lleva a los caballos a trabajar a las zonas donde se suele acercar la gente a pasar unos días en el pirineo aragonés. Boltaña y Benasque serán las poblaciones elegidas este año. Una vez allí, tras una trashumancia por los montes, a la vieja usanza, se instala en la finca asignada, y... ¡a pasar el verano! Durante esta temporada, cualquiera que pase por allí y quiera vivir una experiencia única, con unos animales absolutamente confiados y en los que se puede dejar hasta niños pequeños, podrá hacerlo. Desde rutas cortas, para los que lo prueban por primera vez, hasta rutas de varias horas, o varios días para los que quieren más experiencias.

 Con unas pocas instalaciones, los caballos y las personas están perfectamente...

... Y ya están listos para trabajar!

...¿Quien se apunta a la aventura?
Aquí os dejo el enlace, para los que se animen.

LLEGUADA FLOR DE CARDONERA