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martes, 21 de febrero de 2012

Cuidados de los caballos en invierno.

Siempre que llegan los fríos, el mal tiempo y los vientos helados nos preguntamos: ¿cómo estarán nuestros animales? ¿Pasan tanto frío como nosotros?¿Tienen necesidades especiales con este tiempo?
Vamos a tener en cuenta varias cosas:
1. La intensidad del trabajo que va a realizar el caballo:
Si es un caballo que va a trabajar todos los días, puede que nos sea más cómodo tenerlo estabulado. En ese caso, no necesitaremos más que vigilar que las corrientes de aire predominante no les llegue a afectar y que la conducción al bebedero no permita que se congele el agua de su interior y reviente la tubería. Con vigilarlo a menudo será suficiente. El caballo no puede pasar un dia sin beber.

Preciosas estampas que nos quedan en invierno... al fondo,las cuadras.

Por otro lado, si realiza ejercicio intenso, lo más probable es que lo tengamos esquilado, por lo que habrá que tenerlo en cuenta, y ponerle una manta adecuada por encima. Las hay de diversos materiales, por lo que tendremos que elegir la de abrigo adecuado y que se limpie bien, para poderla mantener en buenas condiciones sin demasiado esfuerzo. 
Si con la manta podemos tenerlo en el prado, por lo menos un rato al día, sería ideal que fuera impermeable, para el mejor confort de nuestro compañero.

A veces, nos hará falta cubrir al caballo con una buena manta...

Si por lo contrario, durante la época de invierno va a trabajar menos de lo normal, le vamos a dar algo de descanso, seguramente no nos haga falta esquilarlo y el propio pelaje del animal, que en esta época se incrementará en espesor y longitud, le servirá de abrigo, cortavientos y chubasquero, todo a la vez. De esta manera, podrá pasar más tiempo a la intemperie sin que le afecte a la salud. Y eso, lo agradecerá, sobre todo, si tiene compañía.

Otras veces, el pelaje del animal será suficiente.
 2. Las posibilidades e instalaciones con las que contemos también habrá que valorarlas en este tiempo.
Si tenemos un buen prado, que no se encharque, y donde podamos darle algo de libertad a nuestros caballos mientras no trabajen, genial. Si las condiciones fueran muy duras al aire libre, siempre se puede valorar el levantar un abrigo, de tres paredes y tejado, donde además podemos poner los comederos, para evitar los vientos predominantes, así como la lluvia. Siempre habrá que darle un tamaño suficiente como para que quepan todos los caballos si quieren.
En los boxes interiores, también tendremos que tener en cuenta que la humedad del suelo, en invierno puede afectar más a los cascos, y los restos de comida, y materiales, pueden atraer a más animalillos perniciosos, ya que será el lugar más confortable (por lo calentito) de los alrededores. La higiene ha de ser siempre la adecuada.
Por último, y que nos valdrá en cualquier caso, la revisión diaria de las paredes, la puerta (en el caso de instalaciones cerradas) y la conducción de agua son esenciales.

Aunque parezcan muy malas condiciones, estos caballos están muy a gusto...

3. La alimentacion.
En invierno, si ha caído la suficiente agua, los campos tendrán algo de hierba, que nuestros caballos podrán aprovechar. Después, habrá que tener en cuenta otra vez, la cantidad e intensidad del trabajo que realicen los animales. Realizando actividad intensa, la cantidad de pienso puede llegar a suponer hasta el 40% de la cantidad total de su alimento diario.
Y sobre todo, lo que tantas veces se ha dicho: "el ojo del dueño engorda al caballo". Si le observáis todos los días y lo hacéis con el cariño de un amigo y compañero, todo irá bien, y podremos prevenir cualquier dolencia o problema.

martes, 10 de enero de 2012

¿Buen tiempo?

Normalmente, cuando se pasa semanas sin llover, con unas temperaturas de unos 12º y con el cielo despejado, en el centro de la península, se suele considerar "buen tiempo".
Pero para el campo esto no es buen tiempo, y es porque falta el agua, ese elemento esencial para que se dé la vida. 
En el caso de los caballos, como todos los herbívoros, necesitan alimento vegetal. Y si la naturaleza no se lo ofrece, se lo tendrá que administrar su dueño y compañero. Y eso cuesta.
En estos tiempos, no es poco importante el aspecto económico para el mantenimiento de nuestros animales. Habrá que buscar ingeniosas alternativas para reducir costes, sin disminuir la calidad de la vida en la pradera ni la del alimento que le demos a nuestros compañeros, porque esto nos puede dar una falsa sensación de economía. Cuidar la alimentación es prevenir enfermedades y prevenir siempre es mejor que tener que tratar, en todos los aspectos.
Hace tiempo leí un artículo sobre cómo ahorrar tiempo y dinero a la hora de cuidar nuestro caballo, en el que daban valiosos consejos, que en esta época pueden venir muy bien.
Una de las cosas mejores que podemos hacer es buscar cerca de nuestra casa el heno, alfalfa, pienso y comprarlo en una cantidad que nos permita una rebaja y podamos almacenar el tiempo suficiente sin que se estropee. Deberemos calcular la cantidad que necesitamos con cuidado, si compramos más de la que podemos almacenar o de la que se coman nuestros animales, tendremos que tirarlo y eso, económicamente, no es rentable.

Cuando el campo está tan seco, hay que tratar de aprovechar todo el forraje...

Lo de buscar cerca es para evitar largos traslados. Si podemos hacerlos nosotros mismos, suele ser más barato, siempre que tengamos las herramientas para ello. Si no, tendremos que buscar la mejor oferta.
También es importante prever. Comprar el alimento antes de que se seque todo y empiecen a subir los precios, nos ayudará.
Y los complementos alimenticios, de nuevo, en lo posible, conviene comprarlos en tiendas locales. Verduras o frutas que ya no se vayan a vender por cualquier motivo, siempre que el establecimiento sea de nuestra confianza y los defectos en las frutas no excedan ciertos límites. 
Si tenemos un pequeño trozo en nuestra finca, también nos podemos plantear sembrar algunas verduras y frutas (manzanos, verduras de invierno...). Esto nos ayudará a reducir costes y serán alimentos de gran calidad y frescura.
Y por último, aunque parezca una tontería, tenemos que procurar que los comederos estén siempre en perfecto estado, y que los caballos puedan acceder a todo él. Que no tenga esquinas, ranuras, que no se caigan los granos, para que no se desperdicie nada de comida.
En cualquier caso, siempre nos guiaremos por nuestro sentido común y tratando de llegar al equilibrio entre el ahorro y la calidad.